Este año, el Papa Benedicto XVI ha decretado que lo dediquemos a la Fe, y es un tema muy importante que nos atañe a todos, pues la nuestra puede ser tan fuerte como creemos que es, solemos flaquear mucho en donde creíamos que éramos muy sólidos y por ende ya no teníamos más que ir sobrellevando nuestra vida. Pero la realidad es que nuestro trabajo espiritual debe partir de una fe sólida que trascienda a nuestro propio ser y haga que el acercamiento a Dios,nuestro Padre sea más natural y podamos escuchar sus inspiraciones y las llevemos al campo de la acción. No podemos crecer en edad y que nuestra fe, se quede años atrás, porque en la medida que vamos avanzando por el camino de la vida,surgen nuevas situaciones que van exigiendo mayor acercamiento al Creador y si no sabemos llevar esta virtud teologal su máxima expresión no podremos crecer espiritualmente y como hombres nuestra capacidad de lograr mayores metas se verá truncada.
Este año hemos de crecer en la fe, acercándonos a la Causa de las Causas, como decía Cicerón , nosotros sabemos que es Dios y en el basamos nuestra esperanza.
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