Una de las virtudes mas olvidadas es la del agradecimiento. ¡pocas veces somos capaces de reconocer a aquellos que nos han ayudado, apoyado o se han preocupado por nosotros!
Parece que el olvido de nuestra parte en la práctica tiene que ver con una despreocupación por nosotros y una importancia baja al hecho de agradecer a alguién. Quizás el ritmo de vida en que vivimos, y las múltiples ocupaciones han desparecido la práctica de esta virtud que es muy evangélica pues el mismo Cristo, la práctico y nos enseñó como hacerlo.
No dejemos de vivir esta virtud porque revela una gran delicadeza de conciencia de nosotros dandole su lugar con unas palabras, un detalle a quienes nos han atendido y han dado su tiempo y esfuerzo en estar con nosotros aportando de si mismos
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